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Cuento Cristiano dos

Era la navidad, y fuimos a misa como buena familia cristiana que sabe que si no es con Jesús; la navidad es una simple fiesta pagana.

Llegó la hora de arrodillarse y pensé en esos que se arrodillaron por primera vez ante la necesidad de ver al niño Dios en una cuna inevitablemente bajita.

 Miré al techo y pensé que lejos quedó la cuna de paja y el rancho de Belén de las iglesias magestuosas y las pinturas invaluables.. que lejos quedó la pobreza del niño que fué Dios y los relicarios de oro inca.. que lejos quedó la fé de una sociedad que fue salvada por la sangre de un hombre inocente.. y de esa sangre solo queda el vino que es un producto más del mercado.. que lejos quedaron los animalitos que miraban con asombro al niño Dios y hoy temen ser presa de los hijos de ese Dios.. que lejos quedaron las ofrendas de los reyes magos y los monarcas y dirigentes actuales..que lejos quedaron las túnicas de José del rojizo traje de papá Noel.. que lejos quedó la estrella de Belén y que cerca se ven las estrellas en la botella de gaseosa.. que rápido pasaron estos más de dos mil años y que lejos quedamos los unos de los Otros.

Pero después miré al frente y vi a una señora con el rosario en la mano yendo a comulgar, como un acto de salvación y con el orgullo que solo los locos y los niños pueden tener. Después pensé en la encíclica del Papa Francisco y por último me di cuenta que muchos de los problemas que nuestra sociedad tiene son por no ver que el hombre no puede tocar el corazón de otro hombre, solo Jesús puede.

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